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ANTONIO FERNANDEZ LEPINA y ANTONIO PLAÑIOL
LA FEá OEL DL
saínete lírico
EN UN ACTO, DIVIDIDO EN TRES CUADROS, EN PROSA, ORIGINAL
MÚSICA DEL
MAESTRO LLEO
SO
Copyright, by the anthors, 1907
SOCIEDAD DE AUTORES ESPAÑOLES
. Núnez de Balbpa, 12
— i ">
1307
vi.
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%
V
* .'
LA FEA DEL OLE
saínete lírico
en un acto, dividido en tres cuadros
ORIGINAL DE
ANTONIO FERNANDEZ LEPINA y ANTONIO PLAÑIOL
MÚSICA DEL
AESTRO LLEÓ
Istrenado con gran éxito en el TEHTRO CÓMICO el 18 de Mayo
de 1907
-#-
¡madrid;
ü. VKLASCO, IMPiiESOE, MAEQDKd DE SANTA ASA' 11
/Teléfono número" 661
1£*07
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in 2012 with funding from
University of North Carolina at Chapel Hill
.http://archive.org/details/lafeadelolesaine17215llev
t& ¿Juanita cfllanso
A usted, querida amiga, por derecho propio é
indiscutible le pertenece la dedicatoria de este saí-
nete que le debe la mayo? parte de su éxito; mas
permítanos que de esta dedicatoria restemos una
parte para los demás intérpretes, pues todos sin
excepción, desde el Sr. Ontiveíos haciendo una de
las mejores creaciones de su vida escénica, hasta
el Sr. Gamero aceptando un cortísimo papel, pu-
sieron tanto talento y buena voluntad en su tra-
bajo, que sin falsa modestia confiesan que sola-
mente d la interpretación deben el gran éxito de
este saínete,
<~^í#á O/Cte/eleá-,
REPARTO
PERSONAJES
ACTORES
PEPA Sea. Manbo.
MEBCEDES Andrés.
PASTOEA Tbain.
LA RUBIA Seta. Díaz.
EL SEÑOR VÁZQUEZ Se. Ontivebos.
RICARDO Sibvent.
EL SEÑOR LUCIANO Gameeo.
EL PINTURAS , Del Valle.
ANDRÉS Moeilla.
PACO De Feanciüco.
Coro general
La acción en Madrid. — Época actual
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ACTO ÚNICO
CUADRO PRIMERO
Habitación pobre y blanqueada: en la derecha puerta de salida á la
escalera: en el foro, ventana en un saliente que se prolongará ha-
cia el fondo en forma de pasillo: en la izquierda dos puertas sin
hojas y con cortinas blancas de percal. En el foro, otra puerta sin
hojas ni cortinas, por la que se ve un fogón y vasares de la coci-
na. El techo de la habitación aguardillado hacia el foro. Cerca de
la ventana, un caballete de pintor con lienzo de un «bodegón» sin
terminar: en sillas y en el suelo, latas con colores, paletas, etcé-
tera, lienzos mal pintados, sin marcos en las paredes. Una có-
moda con fanales de flores contiahechas; un espejo barato. En el
centro de la habitación una mesa camilla. En el foro un reloj de
pesas. La ventana aparecerá cerrada, pero por las rendijas pene-
trará la luz.
ESCENA PRIMERA
PEPA saliendo por la primera de la izquierda, acabándose de vestirj
sucia y desgreñada, restregándose los ojos y desperezándose: mira el
reloj: después VÁZQUEZ. Se oyen hacia el foro y lejanas, voces de
pregones de vendedores: las campanillas de las burras de leche: cam-
panas que tocan á misa, voces de chiquillos; cantos de ciegos, y
cuanto pueda dar idea del despertar de los barrios bajos de Madrid:,
todo ello dentro del preludio, pero después de levantarse el telón
Voz homb. jSóo!... ¡sóo... borrica!... ¡Pacooo!...
Otra * ¡Ya bajo!
Voz mu}. \...parcial, Liberall \País\...
611708
— 8 -
Otra ¡Gloria hoy!... ¡gloria hoy!... ¡parroquianas!...
Voz homb. ¡Trapero!... ¡Hay algo ropa vieja que vender!
¡Trapero!...
Voz muj. ¡Son como la grana! ¡Tres un real!... ¡cuatro
un real!...
Voz muj. ¡La cangrejera!... Vivos de hoy. (Apiana la mú-
sica, y los ruidos y voces se apagan, pero sin dejar de
percibirse, mientras habla Pepa que sale abora.)
Pepa ¡Anda la mar! ¡Las siete!... ¡Padre, que son
las nueve! (Asomándose segunda izquierda.) [Pa-
drel... ¡Atiza! ¡si no está! ¡Vamos, es lo que
me quedaba que ver! ¡Por ahí de juerga toa
la noche!. . luego falta el dinero y las ganas
de trabajar y... ¡maldita sea el vino y las ta-
bernas y el Gobernador que no las cierra
toas al anochecer!... ¡Mercedes! ¡Mercedes!...
(En la primera izquierda) ¡Levántate, mujer, que
padre se ha pasao la noche trabajando, (En
guasa.) y quedrá el desayuno en cuanto lle-
gue! ¡Mercedes!... ¡Como si no! ¡Ya hizo otra
vez la rosca! ¡Vaya un arreglo de casa! ¡Si no
fuera por mí que soy una prima y me mato
á trabajar pa ellos... y toa la vida lo mismo!
¡Mi padre de juerga; mi hermana, de baile,
y yo... con la escoba! (La coge.) ¡Ay!... cuándo
quedrá Dios que yo sea persona y tenga ge-
nio y volunta y caprichos y... ¡Mercedes!
¡Mercedes!... (Entra en la cocina. Vuelven á oirse
con más fuerza las voces y pregones.)
Voz muj. \...parciall \Liberal\ \País\
Otra ¡Parroquianas, rabanitos!
Otra ¡Gloria hoy...! ¡gloria hoy!...
Voz homb. ¡Trapero!... hay algo ropa...
Voces ¡A esel... ¡A ese!... ¡Guardias!... ¡Guadias!...
Otras ¡Pillo!... ¡granuja!... ¡A ese! .. ¡á ese!... (cesan
los pregones. Gran griterío.)
Otras ¡Duro con él!
VOCES ¡Ay!... ¡ay!... (Aparece en la puerta de la calle, Váz-
quez, con las botas en la mano, entrando de puntillas
y cerrando con cuidado.)
PEPA (Saliendo de la cocina y dirigiéndose á la ventana que
abre: la escena se ilumina.) ¡Ya está arma! [Como
tóos los días! Son más fijos que un desper-
tador.
— 9 —
VÁz. (¡Uyl ¡la Pepa! Sermón tenemos.) (Termina ei
preludio.)
Pepa ¡Buenos días, padre!
VÁz. ¡Hola, chiquilla! (pausa.)
Pepa (con guasa, acercándose é éi.) ¿Por qué madruga
usté tanto?
VÁz. (Turbado.) ¡No... si es que... que oí bronca en
la Plazuela y bajé... por curiosidad! ¡Total,
nada! ¡Un borracho!
Pepa ¡Si les dieran morcilla á tos los que beben
vino!...
VÁz. ¡Mujer, pa la morcilla, agua!
Pepa Mire usté lo que son las cosas; y yo con tan-
to cuidao pa no despertarle...
VÁz. ¡Como yo! ¡Ya ves... por no despertarte, no
me había calzado! (Enseñándole las botas que tie-
ne en la mano.) Y ¿sabes lo que voy á hacer?
Acostarme un ratito. ¡Estoy algo mareao!...
¡Toa la noche pintando!... Vine á las once y...
Pepa Pues poco le ha cundido á usté.
VÁz. ¡Inspirándome, dando vueltas!
Pepa ¡Por las calles!
VÁz. ¡No, mujer; en la cama!
Pepa Si está sin deshacer.
VÁz. ¡Es que daba vueltas alrededor de ella!
Pepa ¡Ay padre, padre! Tos los días lo mismo.
¿No le da á usté vergüenza? ¡Tiene usté una
fama de borracho en el barrio!...
VÁz. ¡Pues no lo huelo!
Pepa Pero le huelen á usté, que es peor.
VÁz. ¡Mira, hija; los artistas todos tenemos algún
vicio, y si nos quitan el vicio perdemos la
inspiración! ¡Los hay locos por el juego, por
el vino, por las mujeres!...
Pepa Eso menos mal.
VÁz. ¡Claro, como que tú eres mujer!
Pepa Yo lo que sé es que me tiene usté siempre
abandonada; tó el día y toa la noche sola.
Diga usté que soy buena, porque me sale
de dentro... que lo que es por falta de oca-
siones...
VÁz. Pa eso sois dos; tu hermana mayor...
Pepa ¡Sí, dos!... ¡Y en cuanto usté se larga, se
compone Mercedes, coge el pendingue... y
— 10 —
ahí te quedas Pepa! [Y con esas amigotas y
amigotes que se ha echao, toas las noches
del café al Cine, del Cine al baile!... ¡Y ya
veremos cómo acaban estos bailes! ¡Y mien-
tras yo aquí sola, lavando pa los tres, co-
siendo pa los tres, y sin que ni una vez, k
uno ni á otro, se les mueva á ustés el alma
pa decirme, vente con nosotros! ¡Razón tie-
nen en el barrio en llamarme la Cenicienta!
¡En fin, paciencia! ¡Se conoce que no somos
de la misma carne!
VÁz. Y tu hermana, ¿dónde está?
Pepa ¡Durmiendo! Esa, ya se sabe, ó en la calle
ó en la cama. ¡Claro, como tó se lo encuen-
tra hecho!...
VÁz. Bueno; pues prepárame el desayuno para
acostarme un ratito.
Pepa ¿Pero no va usté á acabar esos bodegones?
¡Mire usted que no hay dinero!
VÁz. Bueno, pintaré un poco, mientras tú bajas
por la leche. (Sentándose y poniéndose las botas.)
Pepa Déme usté cuartos.
VÁz. Que te fíen.
Pepa ¡Pero si anoche tenía usté tres kilos de cal-
derilla de los bodegoues que vendió en For-
nos! ¿Dónde los ha echao usté?
VÁz. (pintando.) Déjame, que me distraes como
anoche, que le puse la vista extraviada á
este conejo.
Pepa ¡Bueno, pues por mí no almorzaremos; ya
estoy acostumbrada! (se sienta.)
VÁz. A tu hermana le di ayer dos duros.
Pepa Sí, señor; pero se desempeñó su vestido de
seda y se compró unos peinecillos... y toda-
vía la tuve yo que dar quince céntimos que
la faltaban.
VÁz. No me queda más que esta peseta: gasta
poco y dame la vuelta.
Pepa ¿Y pa la compra?
VÁz. íú dame la vuelta y no tengamos líos.
Pepa ¡Y Mercedes que quería que la comprara
usté hoy unos zapatos pa ir á la becerrada
que dan en el Puente de Vallecas los pinto-
res de muestras!
— 11 —
VÁz. ¡Ayl... es verdad.
Pepa Como es la presidenta...
VÁz. ¿Ves? [Ya no puedo trabajar! ¿Quién tra-
baja en un día de becerra? Anda, anda, sú-
bete la leche. ¡Ah! No traigas azúcar pa el
café, que tengo aquí dos terrones: le echas
uno á tu hermana y otro á mí. A tí te gus-
ta sin azúcar, ¿verdad? ¡Lo amargo es muy
sano! ¡Asi ties tú esos colores!
Pepa ¡Que acabe usté de pintar eso! (coge una jarra
de la cocina, y al pasar por segunda izquierda dice:}
¡¡Mercedes!! ¡Anda, mujer! ¡Hasta ahora!
(Vase por la puerta de la escalera.)
ESCENA II
VÁZQUEZ, dejando de pintar
¡Pintar!... ¡Se le quitan á uno las ganas has-
ta de coger los pinceles! Yo, con un talento
macho, muerto aquí de hambre, y el pinta-
monas de Sorolla, el mamarracho de Ville-
gas y otros por el estilo, gastando y triun-
fando. ¡Miá que hay injusticias en el mun-
dol Ya estoy cansado de perdices... langos-
tas... sandias... ¡Yo las pinto y ellos se las
comen! ¡Ab!. . ¡Ya vendrá... ya vendrá la
mía!... (se duerme con el pincel en la mano y senta-
do de espalda á la puerta de entrada.)
ESCENA III
VÁZQUEZ, DON LUCIANO. Tipo de hombre rico de la clase def
pueblo en día de fiesta. PINTURAS, ridículo tipo de aprendiz de
torero, y ANDRÉS, menestral en domingo: los tres entran por la
puerta de la escalera, que dejó abierta Pepa al irse
Luc. ¿Hay permiso?
Pin. ¿Podemos penetrar?
And. Sí, pasad, que está el señor Vázquez traba-
jando como siempre.
— 12 —
Luc. (Acercándose.) Usted perdonará el que nos ha-
yamos precipitao.
Pin. Sí, porque la hora es propia pa ir á cumplir
con la Iglesia.
Luc. Pero hemos determinao echar el día á pe-
rros é irnos de mañana hacia el Puente tos
los de la comisión, con la presidenta á la
cabeza.
And. ¡Yo creo que nos divertiremos! ¿Verdá usté?
Pin. ¡A este hay que hablarle con contestación
pagada!
Luc. De modo que esperamos que se vista la
Mercedes, pa que el coche nos embanaste á
tos, juntamente con los tres pellejos de Val-
depeñas, adherentes á la fiesta.
And. Y esperamos que no se negará.
Luc. Porque la... (Mirándole.) ¡Pero si este tío está
roncando!
And. ¡Vázquez!... ¿Oye usted, hombre?
VÁz. (Medio dormido.) ¡Chica, dame la vuelta!
Pin. ¡Cree que está en la cama!
And. (zarandeándole.) ¡Eh!... ¡maestro!...
Vaz. ¡Ah!... ¿Son ustedes?... No los había visto
entrar. Estaba tan embebido con este be-
sugo...
Pin. ¡Pa mí que es merluza!
Luc. Venimos por la Mercedes.
VÁz. (Levantándose ) ¿Es ya la hora de la becerra?
Luc. No, señor. Es que á mí me gusta corres-
ponder, y ya que bajo la advocación de este
torerazo damos la becerra los pintores, he
pensao obsequiar con un almuerzo y su poco
de manubrio á los de la comisión y señoras
adyacentes.
VÁz. El caso es que la chica está acostá.
Luc. Pues si usté quiere, yo entro, la espabilo,
y... (con intención.)
VÁz. No, no se moleste usté...
— 13 —
ESCENA IV
DICHOS y PEPA, puerta de la calle con 3a jarra
Pepa ¡Buenos días! ¡Temprano la han tomao us-
tedes! (Entra en la cocina.)
VÁz. Anda, mujer, dile á la Mercedes que se
vista.
Luc. ¡Y que se ponga tó lo guapa que ella sabe
ponerse!
Pepa ¡De aquí á que se vista! .. ¡Ya podían uste-
des haberlo dicho anoche! ¡Mercedes!... (En-
trando en la alcoba.)
Luc. ¡Vamos, presidenta, arriba, que el coche es-
pera!
Pin. Dése prisa, que no va á quedar tiempo de
ver los bichos, y quiero escoger uno pa
brindárselo á usté.
LUC. ¿Va USté á tardar? (Mirando por entre las cor-
ticas.)
Mep. (Dentro.) ¡Eh!... ¡No vale mirar!
Luc. ¡Si es pa ver lo que tarda usté en vestirse!
Mer. (Dentro.) Vaya un fresco que está usté.
Luc. Más fresca está usté.
Pepa Padre, que miran.
VÁz. ¿Miran? Ahora verás tú. ¡Mercedes! (se le-
vanta.)
Mer. (Dentro.) ¿Qué?
Vaz. Tápate.
Pepa (saliendo.) ¡Largo de ahí! ¿Quiere usté que le
cante lo que le pasó á uno por meter la nariz
donde no le llamaban?
Luc. ¡Hombre, venga!
Pin. ¡Duro con la fábula!
Pepa ¡Pues va de cuento!
Música
Pepa Era una niña inocente,
formalita y pudorosa,
que tenía una perrita
en extremo cariñosa.
- 14 —
La perrita con ella dormía
anhelando del ama el calor,
y si alguno á la alcoba llamaba,
la perra ladraba con rabia y furor.
Un vejete inmoral y atrevido
una noche se puso á mirar,
y la niña que no lo sabía
se desnuda para irse á acostat ;
y ladra que ladra
la perra que avisa,
y en tanto la niña
ya estaba en camisa.
Por ver qué pasaba
abrió de repente,
y vio así en cuclillas
al viejo indecente;
y la perra sin dar tiempo á nada,
dio un gruñido y un salto á la par,
y en la propia nariz del curioso
• hizo presa y no pudo soltar.
El viejo chillaba,
la niña reía,
la perra ladraba,
mordía y mordía,
y el viejo curioso
pagó su desliz
perdiendo por siempre
su hermosa nariz.
Todos El viejo chillaba, ¡ay, ay!
la niña reía, ¡ja, ja!
la perra ladraba, ¡gua, gua!
mordía y mordía, ¡infeliz!
¡sin nariz!
¡bien pagó su desliz!
Infeliz, sin nariz,
bien pagó su desliz.
Hablado
Luc. ¡Sí que ha tenido gracia la conseja!
Pepa Es una lección de primera enseñanza.
Pin. Tié su intríngulis.
Luc. Conque, señor Vázquez... (Que se durmió du-
— 15 —
rante el número de música.) ¡Pero, Se ha dormi-
do otra vez!
Pin. ¡Anda, leñe! ¡Cuando yo decía que era mer-
luza!...
Pepa ¡Padre... (chinándole ai oído.) que le están á us-
ted hablando los Señores! (Vázquez se levanta
muy deprisa y se pone á escuchar.)
Luc. Pues decía que ya verá usté lo que es el
mozo éste á la hora de la verdad.
VÁz. ¿A la hora del almuerzo?
Luc. ¡Ya lleva toreaos cuatro domingos!... ¡y se
trae lo suyo!... ¡Y llegará muy alto!... ¡Por-
que toavía es una criatura!
VÁz. ¡Ya sé que nace tos los domingos!
And. Bueno, señores; yo creo que podemos espe-
rar en el café de abajo, tomando café.
VÁz. ¡Con media de abajo!
Luc. ¡Abajol Avíese usté pronto, maestra.
Mer. (Dentro.) En seguida, don Luciano.
Pepa ¡Pero, padre!... No se vaya usté así... ¡Cepí-
llese un poco y péinesel
VÁz. ¡En seguidita! Los artistas no so peinan.
¡Contra más pelos, más artistas!
Pepa ¡Es que parece usté un puerco espín!
VÁz. ¡Puerco... puede! Pero esta cabeza se la dis-
putan los grandes pintores para modelo.
Pkpa ¿Para modelo de vegetación? (con guasa.)
VÁz. Gracias á ella, se llevó una medalla Pradilla.
¡Conque ya lo sabes! j Respeto á una cabeza
que está premiada!
Todos ¡Já, já!
Luc. Vamos. (S6 van los cuatro.)
ESCENA V
PEPA. MERCEDES, saliendo de la alcoba en enaguas, corsé y siu
peinar
Pepa Anda, mujer, que duermes más que un
juez.
Mer. (saliendo.) ¡Si te hubieras tú acostado á las
cuatro!...
Pepa Me hubiera divertido como tú.
— 16 —
Mer. ¡Y la tía Pastora no ha traído el mantón!
Pues vas á tener que llegarte porque yo sin
mantón no voy.
Pepa Yo iría aunque fuera con la colcha de la
cama.
Mer. Tú do es lo mismo.
Pepa ¡Claro; yo soy una piltrafa!
Mer. ¡Qué diría don Luciano! ¡El, que no sabe lo
que hacer por darme cobal ¿Lo has notao?
(Se acerca á la cómoda y de pie se pone á peinarse )
Pepa Lo que he notao es que si se entera Ri-
cardo...
Mer. Que se entere. ¿Porque á él se le antoje voy
á dejar de divertirme? ¡Cóseme el bajo de la
falda... que anoche me dieron un pisotón!...
Y date prisa. (Con malos modos. Pepa entra en la
alcoba, saca una falda de seda, se sienta á la camilla y
se pone á coser.) ¡Vaya una bandolina que ha-
ce>! ¡Es agua clara! ¡Tó lo haces mal!
Pepa Dispensa, mujer; otro día saldrá mejor.
(pausa.) Oye, ¿cuándo te voy á leer la carta
de Ricardo, de anteayer?
Mer. ¿Pa qué? ¡Dirá lo mismo que todas! ¡Ya la
has leído tú, y me lo has contao como
siempre!
Pepa Es que en ella te decía que si ibas á la bece-
rra de los pintores, habíais terminao.
Mer. Pues le contestas diciendo que he ido y que
tire por donde quiera. [En seguida dejo yo
de ir ni por él ni por nadie!
Pepa ¿Es que no le quieres?
Mek. Si; ¿pero voy á estar como una monja? No
le gusta que me arregle, ni que vaya á nin-
guna parte.,. A otro se le caería la baba de
ver que á su novia la traen y la llevan como
á una reina... y á él...
Pepa Pos si yo tuviese novio me compondría sólo
pa él y me daría mucha rabia que me mira-
sen los demás. Quedría ser pa tos muy fea
y pa él la más guapa del mundo; y si tenía
celos, me pondría la mar de orgullosa, pero
en seguida se los quitaría con mucho cari-
ñito y...
Mer. Calla, mocosa, ¿qué sabes tú de eso?
— 17 —
Pepa [Es verdad, yo no sé de esas cosas, pero las
siento y me hago cuenta de que son verdad!
Ya está esto.
Mer. Limpíame las botas. ¡Mira que tener que ir
con boias viejas! ¡También padre!... ¡Tó es
poco pa él... y pa mí nada!
PEPA Y lo demás pa mí. (Que ha entrado en la alcoba,
donde ha dejado la falda, y sale con un par de botas
de cuero color perla.) ¿Las doy grasa?
Mer. Las das lo que quieras con tal de que que-
den bien, si pué ser que hagas algo bien.
PEPA (Limpiando las botas con un paño.) Pues, Como te
decía, yo en tu caso tendría mucho cuidao
pa que no se me escapase un novio como
Ricardo.
Mer. ¡Si se marcha, otro vendrá!
Pepa ¿Otro como él? ¿Otro que gane tres duros
diarios? ¿Que hable tres lenguas... y hasta el
catalán? ¿Otro que sea así de señorito y de
guapo, con aquellos bigotes pa arriba? ¿Que
vaya siempre en automóvil con eeñoronas y
alterne con ellas .. y... ¡vamos, que no!
Mer. Don Luciano, sin ir más lejos, tó lo que hace
es porque está chalao por mí, y es muy rico.
Pepa ¡Pero es un pintor de brocha gorda! ¡Ándate
con cuidao, porque don Luciano no se acerca
á tí con buenas intenciones!
Mer ¡Ya salió aquello! ¿En qué novelón has leído
eso? En cuanto que un hombre rico se acer-
ca á una mujer guapa, ya se sabe! ¡Maldita
sea!... ¡(Jon tus estupideces, ya me ha salido
mal este bucle! ¡Tó se me cae!
Pepa ¡Aguarda que te doy mandolina en los agüe-
los! (Lo hace.)
Mer. ¡Voy hecha una facba!... con no haber podi-
do ir hoy al tocador!... ¡Dame el desayuno,
ó si no... déjalo, tomaré café con ellos!
Pepa Oye; mientras te vistes, ¿por qué no escri-
bimos á Ricardo?
Mer. ¡Bueno; escríbele tú, como siempre! ¡A ver
si le convences de que no puedo dejar de
ir á la becerrada! (Se sienta y se empieza á poner
las botas quitándose las chanclas que habrá sacado.)
PEPA ¡En Seguida! (Saca de la cómoda, papel, tunero, et-
~ 18 —
cétera, y se sieuta á escribir en la camilla.) La ver-
dad es que no sé qué harías tu si no tuvie-
ras secretado particular. (Escribe con gran tra-
bajo, casi echada sobre la mesa: la mano agarrotada,
la cabeza inclinadísima y sacando un palmo de lengua
en los pasajes difíciles.)
Mer. Ahora voy a perder yo el tiempo que tengo
para divertirme en aprender á escribir como
tú... Pa lo que sirve...
Pepa «Queri-dí-si-mo... Ricardo:» No menees.
«Me alegraré que al reci... bo de ésta estés
bueno como yo.,, deseo.» ¡Maldita sea!... Se
me ha cegao la o... ¡Claro, un pelo! ¡Es que
padre da con la pluma tinta al sombrero!
«Tan lejos y pensar en el peligro que corras
corriendo en el automóvil...» Esto me ha
salido de corrido.
Mer. (Levantándose después de haberse puesto las botas.)
Dile que voy á la becerrada, porque no me
da la gana de estarme aquí metida; y que
no sea tan celoso, que yo no me meto en lo
que él hace. (Entra en la alcoba.)
PEr'A ¡En seguidita le digo yo esos descaros! (sigue
escribiendo.) «La pena que me entra...» ¿Es-
tará esto claro? (Música.)
MER. (Saliendo con la falda de seda puesta.) ¿Todavía
dura? ¡Pues di que es una novela de folletín!
¡Habrás puesto la mar de cursilerías!
Pepa ¡Ya está! ¡Arrea, cómo me he puesto los de-
dos! (Manchados de tinta.) ¡Calamares en tinta!
Mer. A ver lo que le dices.
Pepa (Leyendo.) «No sabes tú, Ricardo, la pena
que me entra al verme compuesta sin que
tú puedas verme; pero no puedo dejar de ir
sin buscar un compromiso á mi padre. No
me digas, ni en broma, que vamos á reñir,
porque me haces de llorar. Sabes que no
* voy por mi gusto, Ricardo de mi vida. Tu
Mercedes, la que te quiere, se queda en casa;
la que va á la fiesta es su sombra. Qué ga-
nas tengo de que seas tú solo el que mande
en mí y sólo vaya donde tú quieras. Cuan-
do te doy gusto es cuando vivo á gusto.» (se
extingue la música.)
— ID — '
Mer. No te ha salido tan bien como otras veces,
pero no está mal. Firma por mí. (lo hace.)
Pepa ]Si yo supiera escribir too lo que siento!...
Pero se me vienen aquí la mar de cosas bo-
nitas, y cuando quiero ponerlas., se quedan
dentro.
Mer. (Entra por una blusa lujosa que se pone frente al es-
pejo.) ¡Échala tú al correo! ¿Dónde está ahora
Ricardo?
Pepa ¡El colmo! ¡No saber dónde está su novio!...
[Ayer llegarla á Burgos ya de vuelta!
Mek. ¿Qué más da un sitio que otro! ¡La cuestión
es que eches la carta!
Pepa ¡Si me da padre el dinero!
Mer. ¿No tienes tú?
Pepa ¡Pero vosotros creéis que hago moneda falsa!
ESCENA VI
DICHAS y SEÑA PASTORA, con un lío envuelto en un pañuelo
Pepa (ai verla.) ¡ Madrina!
Mer. ¿Me trae usté el mantón?
PaS. (sentándose jadeante. Habla con acento andaluz.) ¡Sí,
hija, sí! ¡Pero déjame descansa! ¡Josú, qué
escalera!
Pepa ¡Noventa y seis escalones!
Pas. No me extraña que el pobresito de vuestro
padre esté enfermo del pecho, y eso que la
subirá despasio.
Pepa Ya ve usté: anoche la empezó á subir á las
once y no ha llegao aquí hasta las siete y
media.
PaS. ¡Ay! (Dando un grito y levantándose.)
Las dos ¿Qué es eso?
Pas. ¡La mesa con tinta derrama! Aquí va á su-
sedé argo malo. Por tu salú escupe y besa
enseguía una cosa de hierro.
Pepa ¡Ja, ja!
Pas. ¡Sí, sí, ríete! ¿Crees que too son tontería?
Pos mira tú, ayé como era martes y trese,
no quería yo salí de casa... pero salí, y en
— 20 —
cuanto serré el portón, me atropieso con un
tuerto.
Pepa ¿Y le escupió usté?
Pas. A los dos pasos me veo un entierro, me
quedo asín para, y...
Pepa ¡Le quitaron á usté el portamonedas!
Pas. ¡Quiá, hija! ¡me tendrían que desnuda! Pero
en estas veo á un joroban, le quiero restre-
gá un désimo por la jiba, er tío lo ve... y
me puso... ¡Lo menos que me llamó fué
bruja! ¡Carcúlate tú!... Pasé una sofocasióm
Pepa Pero, ¿no le pasó usté el décimo?
Pas. ¡Ah, eso, aunque me hubiera llamao perra
judía!
Mer. Vamos, tía, saque usté el mantón.
Pas. ¡He traío tres, pa que escojas! ¡Miá este!
¡Quita er doló de estógamo! (saca un mantón.)
PEPA ¡Ay, qué bonito! (Entusiasmada.)
Mer. ¡Pshl ¡no está maJ! (indiferente.) ¡Mejor podía
serl
Pas. ¡Mira qué fleco!... ¡Mira qué bordao! Me lo-
rian dao pa vendé, pero antes lo vas á lu-
sir tú.
PePA (Que se habrá arrodillado para mirar el mantón.)
¡Paecen de veras las floresl ¡Lo que valdrá
esto!
PaS. Ten cuidado al ponértelo. (Mercedes se lo pone.)
Pepa (Entusiasmada.) ¡Ole las mujeres bonitas! ¡Es-
tás pa comertel ¡Pero muévete, no seas sosa!
¡Ay!... ¡si yo me viera con uno así... las cosas-
que haría!
Mer. ¿Q"é hay que hacer?
Pepa Cantar... bailar... y empezar á darse pataí-
tas... ¡Rompe, mujer, rompe de una vez!
Música
Pepa No hay mujer que esté fea
con mantón de Manila
y por sosa que sea
el mantón la espabila,
que sus vivos colores
nos alegran el alma
_ 21 —
y en sus tonos y flecos
pierde el hombre la calma.
Se coloca de mil modos
y el saberlo manejar
es lo mismo de sencillo
que saber coquetear.
Mer. Es verdad.
Fas. Claro está.
Yo ya sé que estoy guapa
Pepa con mantón de Manila
y lo llevo con gracia
y se mueren de envidia.
Pas. Pa llevarlo con gracia
te falta un no sé qué,
cuando yo me lo ponga
ya te enseñaré.
Pepa ¿Usté?
Mer. ¿usté?
Pas. Sí, ¿y qué?
Las dos ¡Jé! ¡jé!
Pepa Bien va.
Mer . Bien va.
Pepa Ahora se verá.
Pas. Venga un mantón
que voy á daros
una lección
Mer . Venga de ahí.
mirar aquí
y aprenderéis
las dos de mí.
Pepa Si sale una chulapa
castiza y neta
con su mantón de flecos
y marchando así...
Las dos Ole.
Pepa Los hombres á su paso
se vuelven locos
y gritan al mirarlas
ole por Madrid.
¡Gracia!
¡Y al ir á una corría
la nota de alegría
— 22 —
la dan las madrileñas
con su pañolón!
Todas Lo lleve así terciado
ó bien lo lleve así,
ole por las mujeres
castizas de Madrid.
La prueba está en nosotras tres
que lo llevamos bien, ¡chipén!
Hablado
Mer, ¡Basta, chiquilla, que parece que te ha»
vuelto loca! ¡Qué patarra tienes!
Pas. Di que no has estao pesáa, sielito.
ESCENA Vil
EICHAS y VÁZQUEZ, después LUCIANO
VÁz. Pero, ¿bajas ó no?
Pepa ¡Mujer, ponte las flores!... Deja que te las
prenda, (lo hace.)
Váz. ¡Hola, Pastora! ¡A preciable cuñada!
Pas. ¿Verdá que está guapa? Asín era yo de pre-
siosa á su edad, ¿te acuerdas?
VÁz. Me acuerdo que te llamaban en Cádiz la vi-
ruela loca.
Mer„ ¡Ay, estúpida! ¡Me has clavado una invisi-
ble imbécil! (Dándole un cachete á Pepa.)
Pas. ¡Eh! ¡No pegues á la niña!
LüC. (En la puerta.) VamOS.
Mer.. Hasta luego.
Luc. ¡Ole las mujeres sabiendo componerse! El
brazo.
Pas. Vázquez, esta es tu mejor obra.
VÁz. ¡Porque no fuiste tú el modelo!
Pepa No la hay más guapa en todo Madrid.
¡Dame un beso!
Mer. Déjame, mujer, que me desarreglas. (Apar-
tándola con malos modos.) No vaya usté tarde»
padre. (Vanse.)
VÁz. A la hora de comer.
Luc Andando.
— 23 —
PAS. Voy á verla salir, (a la ventana del foro. Vázquez
se sienta y se queda dormido.)
PffPA (Viéndola salir desde la puerta.) ¡Que te diviertas
munho!... | Arrecógete el mantón por la dere-
cha!... ¡Adiósl... ¡adiós!... ¡Qué guapa va! ¡Lo
que se van á divertir!... y yo... (Transición.)
Padre, ¿por qué no me lleva usté á la bece-
rra? ¡No voy á ningún sitio!... ¡Quiero ver los
toros!... ¡la alegría de la plaza!... ¡ir vestida
como mi hermana!... ¡que me echen flores!..»
¡que me digan cosas!.... ¡Padre!...
Pas. (resde la ventana.) ¡Ya sale!... Vaya una de re-
quiebros que la echan... ¡Qué ovación la
han dao!...
PEPA (Arrodillándose delante de su padre.) ¿Verdá, pa-
dre, que me va usté á llevarí Ale dejarán
la ropa... ¿oye usté? ¡Dormido!... ¡Pa mí dor-
mido siempre!... ¡Pa ellos no soy nal... Sí,
soy la esclava. ¡Pa ella, las fiestas, la alegría,
la alegría, la vida!... Pa mí, las sobras, el tra-
bajo, los coscorrones... (Levantándose.) ¿Y por
qué? ¡Ea, yo quiero ir y voy!... ¡Por estas,
que voy! ¡Ronque usté!. . ¡que lo que es por
hoy, no se queda en casa la Cenicienta! (Te-
lón rapidísimo.)
MUTACIÓN
— 24 -
CUADRO SEGUNDO
Calle corta de los Barrios bajos: la fachada de la casa de Vázque»
con puerta de portal, etc.
ESCENA VIII
VÁZQUEZ, saliendo de la casa con un lienzo de «Bodegón», debajo
del brazo
VÁz. (cantando.) « Vamos á los toros, vamos sin tar-
dar...! Sí, pero primero hay que vender este
aperitivo. ¡ La verdad es que este besugo, está
diciendo comedme! ¡Lástima que no diga
compradmel Yo le vendo, aunque sea al
peso. ¿Cuánto pesaría este besugo si pesta-
ñearan Unos dos kilos...; á siete reales... sa-
len catorce... De catorce reales, salen veinte
quinces, y sobran cincuenta céntimos para
el tranvía; porque cualquiera vuelve andan-
do con tres pesetas de mosto dentro del
cuerpo. Son las diez. A las once, be vendido
el cuadro; á las once y media, me he bebido
el cuadro; y á las doce, llego al Puente he-
cho un cuadro... almuerzo, y... como estarán
de baile y yo no bailo, puedo dormir otro
ratito, mientras bailan todos los objetos á
mi alrededor, y así me inspiro para el gran,
cuadro que voy á pintar. ¡Hasta el título es
revolucionario! «El vino gratis.» ¡Menuda
revolución si fuera verdad! En primer tér-
mino, Noé; en segundo término, yo; y al
fondo el arca. Lo malo es el modelo del
arca: tiene que ser un tonel de cien arrobas,
lleno, y mientras dure el modelo... cualquie-
ra pinta.
— 25 —
ESCENA IX
VÁZQUEZ y RICARDO, vestido de «chauffer»
Ríe. Buenos días, señor Vázquez.
VÁz. ¡Atiza! ¡Usté es de magia! ¿No estaba usté
en Burgos?
Ríe. Anoche llegamos, pero la Duquesa se queda
allí unos días en su palacio, y yo he venido
con unos encargos. Esta tarde me vuelvo.
VÁz. ¿Sin dejar descansar el automóvil? ¡Le echa-
rá usted un buen pienso!
Ríe. Usted siempre de broma. No he querido es-
tar en Madrid, aunque sólo sean unas ho-
ras, sin ver á Mercedes. ¿Está en casa?
VÁz. (Eludiendo la respuesta.) ¿Y cuánto ha tardado
usted de Burgos aquí?
Ríe. Siete horas.
VÁz. Me gustaría hacer ese viaje, pero sin prisa,
deteniéndome en todos los paradores del
camino.
Ríe. ¿Para tomar apuntes?
VÁz. Para tomar medias copas.
Ríe. Usted tan trabajador como siempre.
VÁz. ¡Como siempre! En cuanto me levanto, á
pintar.
Ríe. ¿Le cundirá á usted mucho?
VÁz. Como me levanto al oscurecer... en seguida
se acaba la luz... y yo, con luz artificial, no
pinto. ¡Luego huelen todos los manjares á
petróleo!
Ríe. ¿Y dice usted que Mercedes está en casa?
VÁz. Hombre, como estar... la verdad; ¡no está!
Ríe. ¿Pero volverá pronto?
VÁz. Si la cosa no se enreda, yo calculo que á las
diez de la noche... ya no habrá quien baile.
Ríe. ¿Pues dónde ha ido?
VÁz. A.1 Puente de Valleca3. ¿No le ha dicho á
usté que es la presidenta de la becerrada de
los pintores?
Ríe. ¡Se empeñó! Hace bien, si usted la deja.
- 26 —
VÁz. ¿Sabe usté lo que debe hacer? No ir-:e esta
larde á Burgos y venirse á la becerrada, así
1h daba usted á la chica una sorpresa, y
así... ¡me bajaba usté á mí en el automóvil!
Ríe. Mas vale que no vaya, señor Vázquez. Lo
mejor es que me vuelva por donde he veni-
do, y si te vi, no me acuerdo.
VÁz. (¡Anda, ya me tuteal)
Ríe. Su hija de usted es una mujer comprome-
tedora, caprichosa y dominante!
VÁz. ¡A. quién se lo cuentas! (Ya le tuteo yo tam-
bién.)
Ríe. Así, que lo mejor...
VÁz. ¡Usté está acalorao, joven! ¡Necesita refres-
car! Mire, ahí en la esquina, hay un Argan-
da de primera
Ríe. Gracias; no bebo.
VÁz. (¡Qué bárbarol)
Ríe. No la diga usted que me ha visto; yo la es-
cribiré.
VÁz. Pues buen viaje, y... ¿hasta cuándo?
RlC. ¡Hasta nunca! (Se queda pensativo.)
VÁz. ¡Demoniol (¡Ah, vamos, despedida de chauf-
feur! ¡Como se puede estrellar dentro de cin-
co minutos!...) ¡No piense usted cosas tris-
tes!... ¡Engrásele usté bien y no corra mu-
cho!... Adiós, Ricardo. ¡Qué triste se queda!
¡Claro, un hombre que no bebe, cómo se va
á alegrar! ¿Qué harán todo el día los que no
beben?... ¡No lo entiendo! (vase.)
ESCENA X
RICARDO, la SEÑA PASTORA y PEPA saliendo de la casa
Ríe. Sí; eso es lo mejor; la escribo, y si no me
quiere, que me lo diga de una vez.
Pas. ¡Josú! ¿Pero estás loca, chiquilla?
Pepa ¡ Pues yo quiero ir, madrina, yo quiero ir!
¡Ay! ¡Ricardol.. .
Ríe. Me alegro encontrarlas.
Pas. Hola, señor chaufer. (como está escrito.)
— 2? —
Pepa ¿Venía usted á casa?
Ríe. Sí, pero he visto á su padre y me ha ente-
rado de que Mercedes, á pesar de mis rue-
gos, se ha ido de jarana con los pin toree.
Pepa No se enfade usté con ella; no quería ir; ha
ido á la fuerza... ¿Verdad?
Pas. ¡Casi arrastra!... ¡Pobresilla mía!
Pepa Por dar gusto á mi padre... Ya ve usté, an-
tes de salir escribió esta carta para usté...
¡que yo iba á echar ahora al correo! Léala,
verá... (Se la da.)
RlC . Con permiso. (Lee la carta.)
Pepa ¡Madrina, que yo quiero ir á la becerrada!...
¡Usté es buena para mí! ¡Usté lo pué hacer
too!... ¡Vístame usté como á mi hermana!...
No es mucho lo que pido, ¿verdá, madrina?
¿Me llevará usted?
Pas. ¡Vaya, tiés más razón que un santo! Des-
pués de tó, más te lo mereses que la loca de
tu hermana.
Pepa Eso no, pero...
Pas. ¡Bien sabe Dio que eres lo que más quiero
de toa la familia! ¿Quieres ir á la corría?
Pues irás: te pondré mi pañolón güeno, mi
sarsiyo, mis sortija... y too lo que quieras,
¡ea!
Pepa ¡Ay, qué alegría!... ¡Gracias, madrina! ¡Cuán-
to la quiero á USté! (Abrazándola y besándola,)
Pas. (¡Probesilla! ¡Tenía un capricho! ¡Ar fin,
mujé!)
RlC. (Acercándose, después de terminada la lectura.) ¡Lo
de siempre! Mucha palabrería, y...
Pepa ¿Le ha disgustado á usté la carta?
Ríe. ¿Tú la has leído?
Pepa (Turbada,) ¡Sil... Así... por encima...
Pas. Es por donde se leen las cartas.
Ríe. Pues ya ves que no siente lo que escribe.
Pepa ¡Qué!... ¿Está mal escrita? (con pena.)
Ríe. ¡Demasiado bien, para hacer lo que hace!
No parece sino que son dos personas dis-
tintas; una la que escribe, y otra Mercedes.
Pepa (¡Ay, Dios mío!) (Muy apurada.)
Pas. Cualquiera se la da á un chauffer.
Pepa Mercedes le quiere á usted mucho.
— 28 -
Ríe. ¡Poco se conoce! De todos modos, ella y yo
no podemos entendernos. Me firi á San Se-
bastián convencido de que era imposible
corregirla y dispuesto á terminar; solóme
detuvieron sus cartas, sus cartas cariñosas y
expresivas que me vuelven loco. ¡Si Merce-
des fuese como aparece en ellas!... ¡Pero cá;
es otra!
Pepa Ella hace las cosas sin malicia.
Ríe. Estoy resuelto. Con ella sería desgraciado.
Pepa (suplicante y cariñosa.) ¡Por Dios, Ricardo! ¡No
riñan ustedes!... ¡No la deje!... ¡Yo la ha-
blaré!
Ríe. Gracias. Dale buenos consejos, que falta la
hacen... Pero otra cosa, no. Adiós.
Pepa Ricardo...
Pas. Don Ricardo...
Pepa ¿Y se va usté de Madrí sin verla... sin ha-
blarla?
Pas. Eso está feo.
Ríe. ¡Más feo estaría lo que tendría que decirla!
Pepa Baje usté al Puente con nosotras; la habla-
remos, la convenceremos...
Ríe. ¡No, Pepa, no! Tú tienes muy buen corazón
y la juzgas á ella por lo que tú eres. ¡Crée-
me, hija mía! ¡Hay cosas que no tienen
arreglo! ¡Adiós! (víase.)
ESCENA XI
PEPA y SEÑA PASTORA
Pepa ¡Ricardo!...
Pas. ¡Don Ricardo!...
Pep\ (Muy triste.) ¡Se va!
Pas. ¡Ya lo veo!
Pepa ¡Y ella será capaz de dejarle marchar... y
de reñir para siempre!... ¡Qué lástima! Si yo
estuviera en el pellejo de mi hermana...
Pas. ¡Tu hermana es una cabeza loca!... ¡Pero
allá ellos!
Pepa ¡Un hombre tan bueno, tan simpático!... La
única persona que me trata bien en el mun-
— 29 —
do. i Ya ve usté; riñe con padre cuando me
pega; no quiere que me dejen sola en casa!...
¡cuando trae pasteles, me da á mí también!
Y un día me encontró en la escalera con el
cántaro grande, y quieras que no, me lo
subió él mismo y después le dijo á padre y
á Mercedes la mar de cosas feas. ¡Y dejar
escapar un hombre de tan buen corazón,
tan guapo, tan bueno, tan elegante!... ¡Qué
rabia! (casi llorando.)
Pas. ¡Ay, Josú, Josú, lo que se me está ocurrien-
do!
Pepa ¿El qué, madrina?
Pas. ¡Josú, Dios mío!... ¡Josu!... ¡Tú estás chala
por ese hombre!
Pepa ¿Yo? ¡Qué disparate!... Si es el novio de mi
hermana. (Asustada )
Pas. ¿Y qué? También tu padre era mi novio y
mi hermana me hizo er favo de enamorar-
se de él!... ¡Ay! ¡Las veces que le he dao las
grasias!... ¿Pero estás llorando?
Pepa ¡Sí, pero es de rabia!
Pas. ¡No tiés tú mala hirdofobia por él! ¡A y,
Josú!... ¡Lo dicho!... ¡liise hombre se te ha
metió sin notarlo en la guardilla trastera!...
¡Josú, qué conflicto familiar!
Pepa Pero si yo no...
Pas. ¡Claro! Tú eres la que le escribe esas cartas
que le güer^en loco... que le entusiasman...
¡Josú, Josú!... ¡Ay, probesilia .. que te ha
picao en lo jondo er microbio de la perdi-
sión! ¡No me lo niegues!
Pepa ¡No sé, madrina!... ¡Yo no entiendo de esas
cosas!...
Pas. Pues si llegas á entendé...
Pepa Yo sólo sé que no quiero que deje de ir á
casa; que no quiero que sea desgraciado y
que me pongo muy contenta cuando le
oigo decir que mis cartas le gustan tanto.
Pas. ¡Pues verde y con asa! Y después de tó,
bien meresío se lo tiene tu hermana... y
bien te lo mereses tú... y bien se lo merese
él... y ahora voy á ser tu madrina de vera...
y poco he de podé ó pierdo er nombre de
— 30 —
bruja que tengo... ó te caso con ese chava-
lillo.
Pepa ¡No, por Diusl ¡Sí yo no le quiero! ¡Si yo
quiero que se arregle con mi hermana!
Pas. ¿Qué has de querer tú eso?
Pepa ¡Si no puede sei!... Si aunque yo le quisiera,
yo no le quiero, ¿eh? Soy tan fea y Mercedes
tan guapa y tan elegante... y yo... ¡Cómo se.
había de fijar en mí, si parezco la puerca
Cenicienta! ¡No por Dios!... Madrina... si ese
hombre lo supiera... se reiría de mí.
Pas. ¿Reírse?... ¿reírse de tí?... ¡Ya verás tú si
eres fea!... ¡Ale pa casa!... ¡A ponerte gua-
pa!... ¡Y procura entra en er porta con er
pie derecho y al subir la escalera escupe
por la barandilla, y santigúate tres veses
con la mano disquierda... y en cuanto lle-
gues, te sientas de espardas ar barcón en
una silla coja... y lo demás, déjamelo á mil
¡Vamos! (Emryujáudola cariñosamente.)
Pepa Pero madrina...
Pas. ¿Te vas á hacer de rogá y lo estás desean-
do?... ¡Anda, y que no se te orvíe escupí por
la barandilla... y ar salí, te pone en la liga
erecha un estropajo nuevo... y te atas una
guita doble ar deo der corasón!...
Pepa ¿Poi qué le habré dicho ná?
Pas. ¡Josú!... ¡Pero qué bestias que somos l.is
personas!... (Mutis. Telón rápido.
MUTACIÓN
— 31 —
CUADRO TERCERO
Un merendero del Puente de Vallecas. Al foro y en" lo alto se Te el
puente. Un piano de manubrio y algunas mesas y banquetas con-
venientemente repartidas por la escena. Hacia el foro habrá un
juego de rana, al que tirará tejos Vázquez cuando se indica. Al
levantarse el telón todos los personajes aparecen bailando al son
del organillo.
ESCENA Xn
VÁZQUEZ, ANDRÉS, MERCEDES, el SEÑOR LUCIANO, RUBIA,
PACO, PINTURAS y CORO GENERAL. Las mujeres con mantones
de Manila unas y otras negros de talle. El piano toca una habanera
sin cesar hasta que <?e indique
Luc.
Mer.
Luc.
Mer.
Váz.
Rubia
Váz.
Rubia
Váz.
Paco
Váz.
Paco
Váz.
Rubia
Pxco
Váz.
(Bailando con Mercedes.) ¿Pero de veras no tiene
usted novio?
¡Soy más libre que una República!
Eso será hasta que yo quiera.
¡Claro, en queriendo usted y yo!...
(A la Rubia, que pasa bailando con Paco.) Olga US-
ted, morenita, ¿quiere usted servirme de
modelo pa pintar una maja como la de
Goya?
¿Cómo era?
Desnuda de medio cuerpo arriba.
¿Y de medio cuerpo abajo?
¡En cueros!
(Amoscado, dejando de bailar y encarándose.) ¿Le
sirvo á usted yo?
¿Es usted modelo?
¡Modelo de maridos!
Entonces me sirve usted pa cuando copie
Los gansos del Capitolio.
¡Déjale! ¡Está borracho!
Si le doy así... (Sigue bailando.)
¿A mí, á mí, émulo de Goya? ¡Viva Goya!
¡Abajo Villegas! ¡Guerra á los coloristas!...
(Bebiendo sin cesar.)
— 32 —
And.
Váz.
Pin.
Todos
Mek.
Unos
Otros
Váz.
Todos
Váz.
Todos
Váz.
Todos
¡Cállase usted, hombre!
¡No me callo mientras no se calle el manu-
briol (Calla el piano.)
Dejadse ya de bailar. ¿Vamos á ver los be-
cerros?
¡Ül Último, el Último! (Cesa el organillo y dejan
de bailar.)
Un chotis!
La Machicha!
Sí, sí, la Machicha!
(Levantándose.) No; yo me bailo con quien
quiera el baile de los juerguistas.
¿Cuál, cuál?
¡La turca filosófica! La que os enseñé el do-
mingo.
¡Bien, bien!
¡Pues duro, venga vino! ¡Mientras más vino
más turca! ¡Haced corro!
¡Venga, venga! (Beben y hacen corro.)
Música
VÁz. Es la turca filosófica
una danza filoxérica
que resulta algo estrambótica
por lo mismo que es jumérica.
No es bastante sicalíptica
para que sea inmoral,
pero es su mijita elíptica
y un poquito esferoidal.
Hasta salva sea la parte
se arremangan las chiquillas,
porque hoy día ya no hay arte
sin lucir las pantorrillas.
Se agachan los caballeros
como el que se va á caer,
y miran así pa arriba
]>a ver lo que pueden ver,
y un tiento al buen morapio.
un tiento á la pareja,
y así entre tiento y tiento
Dios pierde la cabeza,
— 33 —
Todas
Todos
Váz.
Hombres
Váz.
y con cierto abandono
se deja uno caer
bailando muy pegados
el hombre y la mujer. (Bailan.)
Con mucha suavidaz
se marca el baile así,
pues no hay mejor lección
que un buen gachí.
Qué dulce placidez.
No abusar, que no estoy borracho del todo.
Me gusta á mí esta languidez.
Yo abusaré de mi pareja.
(Vázquez baila con una bota de vino por pareja.)
Hombres Moved las caderitas
saliéndose de quicio
pa que los caballeros
perdamos tos el juicio.
Señoras
Así se hará,
toma cadera
que estoy disloca.
Hablado
Luc. ¡No sabía yo que era usted tan flexible de
músculos!
Váz. Se hace lo que se puede.
Luc. (a Mercedes.) ¿Sabe usted que su padre es un
gran punto?
Mer . |Como su hija!
Luc. ¡Ole las mujeres privilegiadas por la natu-
raleza!
Mer . ¿Qué privilegio tengo yo?
Luc. El de disponer de todo lo mío.
Mer. ¡Ole los pintores generosos!
Váz. ¡Señores, ha llegado el momento de beber!
Pin. Ese ha llegao desde que hemos llegao. No
hace usté otra cosa.
Váz. Pero, ¿hay alguna otra cosa que hacer en la
vida?
Pin . ¿Y cuándo vamos á ver los becerros?
3
— 34 —
Mer . ¡Tiene razón! Subamos á la plaza mientras
se hace el arroz.
Pin. El becerro más grande, se lo brindo á usté.
(A Mercedes.)
V AZ. (Brindando ridiculamente con una copa y una botella
y bebiendo cada vez que dice «brindo».) ¡Brinde
por usíal... ¡Por toda la compañía!...
ESCENA XIII
DICHOS. PASTORA con mantón negro de talle y muenas alhajas, y
"tras ella PEPA, con mantón de Manila, falda de seda, peinecillos de
relumbrón, sortijas y muchas flores en la cabeza y pecho
Pas. ¡Aquí estamos tos!
VÁz. ¡Mi cuñada!
Pas. ¡Y la chavalilla!
PeP v ¡Presentel (Saliendo contenta y risueña.)
Vaz. ¡Anda, la chica!
Pepa ¿Qué tal estoy, padre?
VÁz ¡Me la han restaurao! ¡Si paece una per-
sona!
Mer. (con malos modos ) ¿A qué has venido tú, es-
túpida?
Pepa (con humildad.) ¡Hija... á lo que tú!... ¡A diver-
tirme!... ¡a bailar... á llamar la atención si
puedo, y á sacar un novio que me está ha-
ciendo muchísima falta!
Todos ¡Já, já!
Luc. ¡Tiene razón!
Pin. ¡Miá la fea del ole cómo se explica!
Mer. ¡Hasta los gatos quieren zapatos!... ¡Pues
maldita la falta que hacías aquí! ¡Te podías
haber quedao en casa fregando, y no vetar
á meter la pata!
Luc Pues, ¿qué ha hecho la chica?
Mer, (Rabiosa.) ¡Defiéndala usté! ¡Valiente adefe-
sio!... ¡Já! ¡já!... Site lo tengo dicho: aunque
la mona se vista de seda... ¡Já, já!
VÁz, (¡Eso de la mona, lo debe haber dicho por
mí!)
Pepa ¿Tan fea vengo?
— 35 -
VÁz. ¡Si me la han revocao hasta la fachada!...
¡Estás casi guapa!
Mer. ¡Sí, preciosa!... ¡no te desnudes!
Pepa ¿Pero, es que ustedes se habían creído que
yo no era más que una burra de carga, que
solo servía pa subir cántaros, fregar sueles...
y llevar estacazos?... ¡Es que han confundió
ustedes el ser trabajadora y buena, con ser
tonta y despreciable!... ¡Y yo soy... como las
demás!... ¡No soy más que nadie, pero tam-
poco soy menos! ¡Soy como deben ser toa&
las mujeres; que sirvan lo mismo pa unfre-
gao que pa un barrido: una bestia pa el tra-
bajo, cuando hace falta; una bailarina pa la
juerga, cuando tocan á bailar: saber mane-
jar los zorros, lo mismo que el mantón, y
tratar la escoba como se trata á un novio...
con intimidad y á diario: y presumir... y co-
quetear y hatta pintarse!... ¡que too eso, no
hay que aprenderlo en ninguna escuela, por-
que está dentro de toas las mujeres... y sale
cuando debe salir... que hasta la más sosa
se espabila cuando le llega su hora... y se
conoce que mi reló atrasaba... y me le han
tocan al registro y dende hoy va á marchar
al pelo!... Y ya señala mi hora, la hora de
ser mujer de una vez ypain eternun. |He
dicho!
Toma un chupito, que te lo has ganao.
¡Bien, bienl
¡Este no es mi Juan; me lo han cambiaol
¡Pues en llegando á casa, ya te daré cuerda
al reló pa que no se pare! Tú te has creído
que somos iguales y... no, y no, y no.
¡Iguales ya lo sé que no! ¡Hay mucha di-
ferencia! Tú eres más guapa y más ele-
gante... Si yo no quiero compararme á tí...
¡Pero si toas las que tienen una hermana
más guapa se tuvieran que meter en la car-
bonera... se acabó el carbón!
Todos ¡Já, já, já!
Pin. ¡Tiene gracia la chica!
And. ¡A mí me gusta más que su hermana!
Pin, ¡Quita, hombre!
VÁz.
Varios
VÁz.
Mer.
Pepa
— 36 —
Mer. Vamonos, porque si no, no respondo de mí.
¡Anda, que en casa!. . (Amenazándola.) ¡El que
quiera que me siga... y el que no... que se
quede haciendo compañía á doña Líquida y
á su institutriz!... ¡Já, já!
TODOS ¡Sí, vamos! (Disponiéndose á marchar.)
Mer. ¿Lo ves? ¡Todo* conmigo! Tieae.s que comer
mucho pan pa llegarme á los talones.
Pepa ¡Y dalel ¡Pero si yo no quiero comparar-
me!... ¡No quiero másq(ue divertirme! ¿Es un
Crimen? (Casi llorando: se sienta en una banqueta.)
Mer. ¡Quita de ahí, fea del ole! ¡Vamos, señores!
(Van á marchar y Pastora los detiene.)
Pas. ¡Espera, niña, que traigo un encarguito que
darte de parte de tu novio!
Mer . ¿Kh? (Sobresaltada.)
LUC. ¿Oe SU novio? (Escamado.)
Mer. ¡No le haga usted caso; es una liosa!
Fas. No me haga usté caso, pero conste que tu
novio Ricardo, el chaufer, está en Madrí y
pué que baje á la plaza á darte un recadito
al oído... y un consejo al señor Luciano.
Luc. ¡Eso es verdad!
Mer. i Mentira! Y si lo cree usté, lo cree, y si no,
hace usté lo que le dé la gana... (con maioa mo-
dos.) que á mí no me domina nadie... ¡ni mi
padre!
VÁ¿. ¡Me consta!
Pas. ¡Qué bonito, mujé!
Mer. ¡Vaya usté y que la zurzan, chismosa! (se va
enojada seguida del señor Luciano.)
VÁz. ¡Qué genio más dulce! ¡Como su pobrecita
madre de mi vida... que estará la infeliz...
ardiendo en los infiernos!
ESCENA XIV
PASTORA, PEPA y VÁZQUEZ; á poco RICARDO
Pas. (a Vázquez.) Tú ti¿s la curpa por ser un sin-
vergüenza, borracho, vago, mar padre... y
asín se te güervan lo ni brises los pinseles, y
asín se te sequen tos los colores, y te sarga
— 37 —
un mursiágalo cuando quieras pinta una ma-
riposa.
VÁz. ¡Pa eso del mursiágalo me pues servir tú de
modelo!
Pas. ¡Grasioso! ¡Si no tiés lacha! ¡Estás chocho
por tu Mersedes, que es una largarta y des-
presias á esta joya que es un diamante en
bruto!
VÁz. [Hija de su padre!
Pas. ¡En lo de bruto!
VÁz. ¡Pastora. . pastorcilla silvestre... cálmate y
bebe! ¿Te gusta el vino?
Pas. ¡Me gustaba; pero dende que te gusta á tí,
le aborresco!
VÁz. Lo mismo que me ha pasao á mi con las
mujeres: hasta que te conosí, ¡me disloca-
ban!
Pas. ¡Pero no llores, chiquilla, que no es pa tan-
to! ¡Y vas á quitar tú más moños... que co-
pas se ha bebió tu padre!
VÁz. ¡Qué caro se va á poner el crepé!
Pepa (Levantándose.) ¿Pero, por qué mi hermana?...
Rtc. (saliendo.) ¡Me alegro encontrarles!
VÁz. ¡El anti-alcohólico!
Pepa (¡^y¡— ¡Ricardo!. . ¡Que no me vea llorar!
¡Si éste también se ríe de mí, no sé...)
Rtc. Contra usted vengo.
VÁz. ¡Hombre, yo no le he hecho á usté ná!
Ríe. He visto á Mercedes con todo ese atajo de
sinvergüenzas...
VÁz. ¡Mejorando lo presente!
Ríe. ¡Venía á hablarla por última vez, pero pre-
fiero hablar con usted I
VÁz No es lo mismo.
Rtc. No vengo á hacer una escena cursi de melo-
drama, ni á pedir cuentas al padre de la
conducta de la hija.
VÁz. Sería perder el tiempo.
Ríe. Pero quiero quedar decentemente y aconse-
jarles.
VÁZ. (Sin saber qué decir.) ¡Beba USté Una COpita!
RlC. Venga. (Bebiéndola de un trago.)
VÁz ¡Ole los hombres! ¡Ya bebe! ¡Ahora sí que
vamos á entendernos!... ¡Mire usté... mi
— 33 —
Mercedes... le quiere á usted mucho... mu-
cho... y mucho!... Beba usté otra copita... (A
ver si le hago ver lo blanco negro.)
Ríe. ¡Quererme!... ¡Se burla usté!
Pas. (¡Ka, yo suerto er chorro.) ¡No es ella la que
ha tenío la curpa, si no usté, por haber equi-
vocao el camino! *
Pepa (¡Madrina, por Dios, cállese usted!)
Ríe. ¡No entiendo!... Equivocar...
Pepa ¡No haga usté caso! Vuelva usted por casa:
allí la habla usté... usted que quiere mucho
á Mercedes... ¿Verdad, Ricardo, que la quie-
re usted mucho?
Ríe. ¡El amor propio puede más que todo! .. ¡Y
yo... ya no la quiero!
Pepa (Llorando.) No diga USted eso... (Vázquez juega á
la rana.)
Ríe. ¿Lloras?
VÁz. ¡Otra vez!... A esta le ha dao la mona sen-
sible.
Ríe. ¡Tú sí que tienes un corazón de oro!
Pas. ¿Esto? Esto es un billete de mil pesetas.
VÁz. Que me lo cambien en seguida.
Kic. Yo fui un estúpido, que creí sinceras aque-
llas cartas hipócritas, que son las que me
enamoran;
Pepa No, hipócritas, no.
Pas. Eso sí que no... ¡De las cartas no tié usté
que hablar na! (Pepa le hace señas para que calle,
y ella no hace caso. Vázquez escucha con atención.)
Toas las cartas que usté ha recibió, están
escritas con er arma, con el arma de una in-
ferís, que le quiere á usté más que á las ni-
ñas de sus ojos. ¡De una desgrasiá que no
encuentra caló ni cariño en naide!
PEPA ¡Madrina! (Avergonzada.)
Pas. ¡De esta... de esta pobre Pepilla .. que vale
más dinero que mamarrachos ha pintao su
padre!
VÁz. (¡Y dale! ¡La ha tomao conmigo!)
Pepa ¡No la haga usted caso! ¡Las escribía Mer-
cedes!
Riel ; ¡Aquellas cartas no pueden salir de un alma
!i tan fría como la suya!
— 39 —
Pepa Sí, Ricardo; las escribía mi hermana; créa-
me usté.
VÁz. ¡Terciaré en el debate! ¡Conste que Merce-
des no sabe escribir!... ¡Ahora lo demás, allá
ustedes!
Pepa (¡Qué vergüenza!) ¡Sí!... ¡Yo las escribía .
pero me las dictaba ella!... ¡No riñan uste-
des!... ¡Hagan las paces!... ¡Usted merece ser
feliz!...
RlC. ¡Qué alma más hermosa!... (A Pastora, con pe-
na.) ¡Tenía usted razón; he eqaivocado el
caminol
Pas . Pues con gor vé pa atrás, y echar por el atajo
de en medio... ¿verdad? (a Vázquez.) ¿Qué di-
ces tú á eSO? (Ricardo y Pepa hablan bajo.)
VÁz. ¡Que eres la única pa meter y sacar sillas!
Pas. ¿Yo?... ¿Me meto yo en argo?... ¡Allá ellos!. .
Ríe. ¡No te canses!... ¡No abones más por ella!...
¡No lo merece!... ¡Si ella fuera como tú, yo
hubiera sido feliz!
Pepa ¡Pero si eso no es posible!... ¿Quererme á
mi?...
Ríe. Ni á tí ni á ella. No es á la hembra; es al
alma que se escondía detrás de aquellos ga-
rabatos negros y torcidos: de aquellas cartas
que me hacían ver al corazón que yo bus-
caba para ser dichoso. ¿Era el tuyo? ¡Pues
no es que cambio de amores! ¡E* que sigo
loco por quien lo estaba, por quien me hizo
feliz en trozos de papel sucios y emborro-
nados!
VÁz (| Qué cursi es este tío!)
Pas. (¡Josú! ¡Desde mañana, aprendo á escribí!)
Pepa No, Ricardo. ¡Yo no podría ser su mujer!
¡Soy fea! ¡Usted no podría llegar á quer> r-
me! ¡Acabaría usted por avergonzarse de nú!
¡Soy... la Cenicienta! (Muy triste.)
VÁz. ¡Me van á enternecer!... ¡Se dan monas se 1-
sibles!
Pepa ¡Aun es tiempo, Ricardol (suplicante.) ¡Merce-
des viene! ¡Aun es tiempo!... ¡Mire usted qué
guapa!
VÁz.. ¿Viene? Sujetarse los moños. . .
— 40 —
PEPA (Acercándose á la primera derecha.) ¡Mercedes!
jMercedes!...
Pas. Conste que está más loca por usté que Mau-
ra por los obispos.
ESCENA FINAL
DICHOS, MERCEDES, LUCIANO, PINTURAS, ANDRÉS
y CORO GENERAL
MER. ¿Todavía estás aquí, adefesio? (Sin reparar en
Ricardo.)
Ríe. Este adefesio...
Mep. ¡Ah! ¿De dónde has salido tú?
Ríe. Este adefesio vale más que otras que se
creen bellezas.
Mer. ¿Sí? ¿Desde cuándo eres su abugao? Pues,
chico, si tanto te gusta... cásate con ella...
|Já, jal Es lo único que te faltaba para ser
raro en tó. ¡Já, já!
LuC. (Acercándose.) ¡Aquí entro yo! (A Mercedes con
dignidad.)
VÁz. ¡Adelante!
Luc. ¡Jovenl A un hombre de mi fideo y de mi
dinero, ¡no hay quien le tome el pelo! ¡Pue-
de usted tomárselo á su señor papá, que pa
eso lo lleva largol
VÁz. ¡Ya lo pagó mi cabeza! ¡Mañana me esquilo,
y que se fastidie Pradilla!
Mer. (con descaro ) ¿Qué me quiere usté decir?
Luc. Saque usted la consecuencia, (a Ricardo.) \Y
usted perdone que le haya faltao sin cono-
cerle!
Pas. ¡Compueeta y sin novio!. .
Mer. (Despechada.) ¡Sobran hombres pa volverse lo-
cos por mí!...
Luc. ¡Y sobran mujeres pa enterrarlas en bri-
llantesl
Ríe. (a Pepa.) O en felicidad que es más segu-
ra, ¿verdad?
VÁz. O en vino que es más alegre.
Pas. ¡Tú, conmigo, hasta el día de la bodal
— 41 —
VÁz. ¿Y yo sólo con esta?... ¡Ya me veo espuman-
do el puchero!
Mer. ¿Pero eso es en serio? ¡Já, já! ¡Chico, te llevas
lo que te merecías! ¡Miren, miren la Ce-
nicienta!
Varios ¡Já, já!
Ríe. ¡La Cenicienta, qne si no un Príncipe como
aquella, ha encontrado un hombre de bien
que sabrá hacerla feliz!
Pepa ¿De veras habré yo encontrado quien me
quiera en el mundo?
Mer. ¡No ha pasao na! ¡Siga el baile!... ¿Quién
quiere ser mi pareja para un chotis?
VARIOS (Acercándose muy entusiasmados.) ¡Yo!... ¡Yo!...
Mer. (orguiiosa.) ¿Lo ves? ¡Acuden como moscas!
¡Tengo miel pa los hombree!
Pas. Pa mí que es acíbar, pero no te apures, que
yo te buscaré otro que ni de encargo.
VÁz. Oye; ¿estás segura de quién fué tu madre?
Pas. ¿Porqué?
VÁz. Porque pa mí que desciendes de doña Brí-
gida la del Tenorio.
Pas. ¡Bebe y calla!
Mer. ¡Vamos1... ¡Venga el manubrio!
Pepa ¡Ricardo!... ¡Que yo también sé bailar!
Ríe. ¡Tienes pareja para toda la vida! (organillo.
Música.)
TKI.ON
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